Fumigar o no fumigar: esa es la cuestión
Según el Dr. Schweigmann fumigar no es otra cosa que eliminar a los predadores naturales de los mosquitos y crear la necesidad de una nueva fumigación. |
El Dr. Schweigmann –también Profesor de Parasitología FCEN-UBA, investigador CONICET y Responsable Técnico del Programa de Monitoreo de Aedes aegypti de la Ciudad de Buenos Aires- ofreció, el martes 22 de diciembre pasado, una charla en el auditorio de Bioquímica. El objetivo: privilegiar algunos puntos clave para la prevención de las infecciones transmitidas por los mosquitos frente al recurso, perjudicial y menos efectivo, de la fumigación.
De esta manera, investigadores del CONICET de Bahía Blanca –a través del sistema de videoconferencia- y la comunidad de la FAUBA pudieron analizar en detalle y debatir acerca del camino más seguro a seguir para enfrentar este flagelo en cada una de las instituciones, e incluso, en sus propias viviendas, ya que el hogar suele ser el sitio más proclive para que estos insectos –particularmente el Aedes aegypti- se reproduzcan.
“Si no hay agua acumulada, no hay mosquitos”, comenzó Schweigmann y aseguró que “los mosquitos para reproducirse necesitan ciertos recursos y eso es lo que hay que tener en cuenta para la prevención”. En principio, necesitan un 70 por ciento de humedad para sobrevivir; ahora bien: si el año pasado el país enfrentó una gran sequía ¿por qué hubo dengue? La respuesta es clara: “El Aedes aegypti se instala en las casas donde se crea un ambiente particular, más húmedo”.
A partir de un documental y una exhibición fotográfica el Dr. Schweigmann descartó algunos mitos y puso el énfasis en la necesidad de crear los hábitos adecuados para la prevención, no solo en verano sino durante todo el año. Si bien la época de mayor proliferación de mosquitos se da en el período que va de enero a marzo, los huevos de este insecto pueden sobrellevar las temperaturas bajas si encuentran las condiciones adecuadas para sobrevivir.
Los consejos más simples pero esenciales para la prevención consisten en: cortar el pasto, secar y mantener limpios los ambientes, no mantener potus ni otras plantas que crecen directamente en agua en ambientes cerrados, ni platos con agua debajo de las macetas o cubiertas de auto abandonadas al aire libre; utilizar mallas metálicas para tapar rejillas, y en general evitar todo tipo de acumulación de agua por más de una semana. Es preciso aclarar que el Aedes aegypti necesita paredes sólidas para depositar los huevos y por lo tanto no sobrevive en lagos, lagunas, charcos o zanjas. “El dengue no está en los parques”, explicó el profesor.
Entonces, finalmente, la cuestión que se plantea es ¿fumigar o crear las condiciones para un ambiente seguro? La segunda opción parece la más conveniente pero no es una solución a corto plazo; según el Director del Grupo de Mosquitos de la UBA es un plan que demandará décadas pero que, junto a una adecuada difusión de la información y un fuerte compromiso social, puede erradicar el problema.
